A nuestro modo de ver hay un momento clave en la historia del S. XX donde se cuestiona fuertemente el uso de los nuevos avances tecnológicos por sus nefastas consecuencias para la Humanidad. Este momento sería la explosión de la bomba atómica en Hiroshima y Nagashaki. Entonces los ingenieros nucleares se cuestionaron que tenía razón el ingeniero Oppenheimer al pensar en el pecado de los físicos o Einstein con la visión desastrosa del suceso.
Tras la Segunda Guerra Mundial se conocieron experimentos médicos inmorales no sólo entre los enemigos de la democracia, sino también dentro de los propios regímenes democráticos, todos ellos en el nombre de la producción de conocimiento tecnocientífico y/o la defensa nacional.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX y según van avanzando las ciencias surguen una serie de discusiones éticas, a menudo iniciadas por tecnocientíficos que intentaban crear culturas de contención adecuadas para los nuevos poderes tecnológicos: Ética sobre el uso de la tecnología nuclear, ética sobre la inteligencia artificial, ética sobre la protección del medio ambiente, bioética, ética de la ingeniería genética, ética de las TIC, ética medioambiental o ética de la clonación genética. Una de las características más notables de las profesiones técnicas del siglo veinte es el esfuerzo por formular códigos de ética capaces de orientar a sus miembros ante una gran cantidad de dilemas éticos potenciales.
Tras los accidentes nucleares de Chernobyl (1986), la explosión de la planta química de Union Carbide en Bhopal, India (1984) o la pérdida del trasbordador espacial Challenger (1986), los profesionales de la ingeniería vieron la necesidad de hacer cumplir sus nuevos códigos, recriminar las malas prácticas estableciendo instituciones adecuadas para la regulación de la tecnología. La ABET reclamó la inclusión de la ética ingenieril dentro de los planes de estudio de ingeniería, y la mayor asociación de ingeniería profesional del mundo(IEEE), creó un galardón ocasional al Servicio Destacado en Interés Público.
A partir de los años 80 y tras una serie de fiascos en la investigación biómedica, se trata de legislar en temas controvertidos como los registros científicos, el tratamiento de los animales para su estudio, los derechos de propiedad intelectual. También se incluyen planes éticos en los planes de estudios.
El tema de la ética biomédica se ha complicado mucho en nuestros días al aparecer en la sociedad temas tradicionalmente tratados como tabues: fecundación in vitro, matrimonio entre homosexuales, derecho al aborto, posibilidad de elegir un embrión para salvar a un hermano enfermo,etc. Esto da lugar a que Universidades de distintas ideologías tengan códigos éticos e interpretaciones de la realidad totalmente diferentes y en algunos casos como es el de la Universidad de Navarra hagan hincapié en la ética biomédica por su oposición http://www.unav.es/cdb/ También surguen proyectos que enlanzan la investigación informática con la medicina http://www.tendencias21.net/Un-proyecto-enlaza-Informatica-Biomedica,-tecnologias-Grid-y-Nanoinformatica_a2495.html
Como estamos viendo los derroteros en nuestros días son muy complejos y no tienen nada que ver con los comienzos de la experiencia tecnológica en las primeras décadas del siglo o en las últimas del siglo anterior donde Marx hablaba de tecnología deshumanizante. La alienación para este autor se definía limitadamente en términos de la pérdida de control de los medios de producción y los procesos por parte de los trabajadores. Tampoco con lo sucedido en las décadas intermedias dominadas por invenciones de la física que fueron cuestionadas por Jacques Ellul.
A pesar de las limitaciones, tanto prácticas como teóricas, de las respuestas a los retos éticos que la tecnología plantea, resulta justo describir el siglo veintiuno como el siglo que ha comenzado con una nueva idea de la relación entre tecnología y ética, relación que dota a esta última de mayor importancia de la que se le concedía a comienzos del siglo anterior. El entusiasmo característico del siglo veinte por la tecnología entendida como algo virtualmente bueno bajo toda circunstancia se ha visto modificado por una fe más matizada y por los diversos esfuerzos para avanzar un tipo de reflexión ética crítica dirigida tanto a las opciones como a las amenazas asociadas al periodo de cambio tecnológico más rápido y más extendido en la historia de la humanidad.Son al menos tres las áreas en las que se pueden encontrar señales de esta nueva receptividad hacia los temas de ética y tecnología, a saber: la filosofía, los estudios de ciencia y tecnología, y el ámbito de la política de ciencia y tecnología.
A pesar de las arremetidas de la globalización y del avance continuo en la ideología de la tecnología, existen movimientos a lo largo y ancho del espectro político y -más cohesivamente aún- en el mundo académico, que trabajan conjuntamente para situar la tecnología bajo perspectivas más y mejor analizadas. Como resultado de ello, el siglo veintiuno nos ofrece la oportunidad de buscar una visión ética que nos conduzca por el camino entre la Escila del positivismo natural y la Caribdis de la hybris tecnológica. Esto sin duda animará a los académicos de la filosofía, a los estudiosos de la ciencia y la tecnología, y a los expertos en política científica a asistir a los ciudadanos en la búsqueda del bien común en ésta, nuestra nueva condición histórica.
Una vez más, el artículo nos enfrenta ante la multitud de dilemas éticos que nacen de la creciente influencia de los Mass media en nuestra sociedad. La cantidad de información con la que somos bombardeados día tras día, la mayor parte de las veces sin percatarnos de ello, tiene una capacidad inimaginable de moldear nuestras opiniones, preferencias y comportamientos. Evidentemente, ante un tema de tal importancia, la sociedad no puede quedarse de brazos cruzados y tiene que establecer ciertos límites. Sin embargo, ¿hasta dónde es lícito llevar estos límites? ¿Dónde termina la protección y comienza la censura?
El problema no sólo afecta al sector publicitario. Desde finales del siglo pasado cada vez un mayor número de empresas ha descubierto las ventajas de ser respetuoso con la llamada Responsabilidad Social Empresarial, por la que se espera de las empresas que actúen como buenos ciudadanos y se comporten de una manera responsable con el entorno y la sociedad en la que se insertan. Asimismo, la actual crisis económica ha puesto de relieve las nefastas consecuencias a las que puede llevar olvidar los principios del llamado Buen Gobierno Corporativo. Así, la empresa que apuesta por el Medio Ambiente o la que recibe la aprobación de las organizaciones reguladoras del Buen Gobierno reciben el respaldo del mercado, mientras que los ejecutivos que atienden más a sus propias comisiones que a la sostenibilidad de su empresa o las marcas que se excusan en marcos legales más laxos que los occidentales para incrementar sus beneficios son señaladas por los consumidores y sus resultados tienden a resentirse a largo plazo. Es lo que se ha llamado marketing de 4ª generación, ya que al fin y al cabo no deja de ser sino otra forma de vender una imagen al mercado.
En la publicidad encontramos una situación similar. Un anuncio hiriente o engañoso puede llevar al resultado opuesto al perseguido: un terrible deterioro de imagen. Por ello, surgen iniciativas como Autocontrol, organismos en los que las propias agencias publicitarias velan porque ninguna manche la imagen de todo el sector. El problema surge cuando nos preguntamos si esta autorregulación resulta suficiente o es necesario imponer un mayor compromiso por medio de la Ley. La cuestión tiene múltiples matices, de cariz ético, económico y jurídico, lo que dificulta aún más encontrar una respuesta fácil.
Es necesario, en nuestra opinión, que la Administración ejerza un control estrecho sobre la publicidad para garantizar los derechos de los consumidores. En este sentido, la obligación de dar ciertas informaciones, aunque pueden resultar embarazosas para ciertas industrias, resulta muchas veces necesaria. De otro modo es imposible que el público acceda a ciertos datos muchas veces camuflados entre toneladas de atractivas ofertas. Sin embargo, resulta razonable también la queja que expresan muchas agencias publicitarias: no puede exigirse a la publicidad que eduque a los ciudadanos. No tanto por la posible contradicción que puede conllevar con el objetivo de vender un producto, sin simplemente porque no es el instrumento adecuado para ello, y su utilización podría llevar a fines indeseados. No creemos que sea conveniente que los anuncios de coches nos recuerden la necesidad de no utilizar demasiada gasolina.
Por otra parte, es cierto que en ocasiones la corrección política puede llevar a extremos del todo exagerados. Precisamente, al tratar de exigir que el significado de los anuncios sea totalmente neutro, unívoco y sin resquicio para la exageración o la ironía bien delimitadas, hacemos un flaco favor a la capacidad de discernimiento crítico de la sociedad, o directamente poniendo en duda su existencia.
Por ello, las Administraciones Públicas, las agencias y empresas involucradas en su elaboración y nosotros mismos debemos involucrarnos en el control de la sociedad. El Poder Público señalando el marco legal y velando por los derechos de los ciudadanos, las empresas privadas mediante las iniciativas de autorregulación, que ciertamente deben ir por delante de la ley si desean garantizar su credibilidad. Por último, nos corresponde al conjunto de los ciudadanos la parte más importante del control, ya que somos nosotros quienes debemos tener la última palabra. A nosotros nos corresponde recibir con espíritu crítico los anuncios los anuncios, pero sin que esto signifique aceptar acríticamente todas las objeciones que se les hagan. Porque nosotros somos los receptores últimos de la publicidad, y aquellos a los que ésta debiera ser de utilidad. Porque a nosotros nos corresponde elegir el tipo de moral social que deseamos tener. Y, sobre todo, porque si permitimos que otros ejerzan nuestros derechos en nuestro favor, corremos el riesgo de terminar perdiéndolos u olvidándonos de ellos.
La obra de Manuel Castells constituye un ambicioso y original intento de formular una teoría sistemática que dé cuenta de los efectos fundamentales de la tecnología de la información en el mundo contemporáneo. En La Sociedad Red Castells se dedica principalmente a examinar la lógica de la red. Tras analizar la revolución tecnológica que está modificando la base de la sociedad a un ritmo acelerado, Castells aborda el proceso de globalización que amenaza con hacer prescindibles a los pueblos y países excluidos de las redes de la información, Muestra cómo en las economías avanzadas la producción se concentra en un sector de la población educado y relativamente joven, y sugiere que la futura estructura social estará extremadamente fragmentada a consecuencia de la gran flexibilización e individualización del trabajo. Por último, el autor examina los efectos e implicaciones de los cambios tecnológicos sobre la cultura de los medios de comunicación -la cultura de la "virtualidad real" en la vida urbana, la política global y la naturaleza del tiempo y del espacio. También muestra Castells la importancia de la identidad cultural, religiosa y nacional como fuente de significado para las personas, y las implicaciones de este hecho para los movimientos sociales. Estudia las movilizaciones populares contra la globalización sin freno de riqueza y el poder, así como la formación de proyectos alternativos de organización social, como los que representan el movimiento ecologista y el feminista.
Adam Smith explicó como funcionaba el capitalismo. Manuel Castells explica como funciona el informacionalismo, por lo que se les compara a nivel histórico como grandes investigadores de los procesos sociales. Aunque la reestructuración del capitalismo y la difusión del informacionalismo fueron procesos inseparables, a escala global, las sociedades actuaron/reaccionaron de forma diferente ante ellos, según la especificidad de su historia, cultura e instituciones. Así pues, sería hasta cierto punto impropio referirse a una Sociedad Informacional, que implicaría la homogeneidad de formas sociales en todas partes bajo el nuevo sistema. Ésta es obviamente una proposición insostenible, tanto desde un punto de vista empírico como teórico. No obstante, podríamos hablar de una Sociedad Informacional en el mismo sentido que los sociólogos se han venido refiriendo a la existencia de una Sociedad Industrial caracterizada por rasgos fundamentales comunes de sus sistemas sociotécnicos, Pero con dos precisiones importantes: por una parte, las sociedades informacionales, en su existencia actual, son capitalistas (a diferencia de las sociedades industriales, muchas de las cuales eran estatistas); por otra parte, debemos destacar su diversidad cultural e institucional. Japón, España, China, Brasil, así como los Estados Unidos, son, y lo serán mas en el futuro, sociedades informacionales, en el sentido de que los procesos centrales de generación del conocimiento, la productividad económica, el poder político/militar y los medios de comunicación ya han sido profundamente transformados por el paradigma informacional y están enlazados con redes globales de salud, poder y símbolos que funcionan según esa lógica. De este modo, todas las sociedades están afectadas por el capitalismo y el informacionalismo, y muchas de ellas (sin duda todas las principales) ya son informacionales , aunque de tipos diferentes, en escenarios distintos y con expresiones culturales/institucionales específicas.
La CI (The Communication Initiative) es una comunidad virtual que tiene como fin fomentar el desarrollo y el progreso en aquellos lugares del mundo que más lo necesitan. Inciden en los ámbitos más problemáticos: educación, salud, tercera edad, violencia de género, problemas de salud: SIDA, tabaquismo, malaria...Está patrocinada por organismos internacianales:
La Iniciativa de Comunicación, CI LA (The Communication Initiative Latin America) es, ante todo, una comunidad virtual conformada alrededor de un interés común: el uso de estrategias de comunicación y medios para atender efectivamente los problemas fundamentales del desarrollo. Una comunidad de personas y organizaciones que viven directamente esos problemas y trabajan para resolverlos en su propio contexto; y también de quienes los apoyan, financian e investigan su trabajo. Una comunidad que comparte sus conocimientos y discute sobre las acciones de comunicación y medios más efectivas para contribuir al desarrollo. Una alianza estratégica La Iniciativa de Comunicación es además, una alianza entre 29 organizaciones internacionales, interesadas en invertir recursos y compartir sus experiencias para generar un cambio en el pensamiento, las políticas y la práctica de la comunicación y los medios para el desarrollo. Para apoyar una mayor y más efectiva utilización de la comunicación en procesos de desarrollo, La Iniciativa de Comunicación provee información en tiempo real, promueve y apoya la formación de vínculos horizontales entre personas activas en el campo de la comunicación y el desarrollo, alienta la revisión entre pares de proyectos y estrategias y crea oportunidades para promover el pensamiento estratégico alrededor de temas de comunicación y desarrollo. Ayudan a crear vínculos horizontales con otras personas en su campo de acción creando espacios: Son de Tambora, Son de Tambora de Análisis, Click Salud, Click Niñez, Click Juventud, Click Medios, Click Educación, SDT Clasificados; Boletín Red-Salud; Boletín TV de Calidad. Comunidades de intereses, espacios virtuales facilitados por The CI LA que permiten que, personas actuando en un mismo campo y usando estrategias comunes, trabajen juntas de manera horizontal, compartiendo conocimientos, análisis y opiniones para mejorar su desempeño particular. Actualmente, CI LA ha desarrollado dos de ellas: Red - Salud: red virtual de periodistas, fuentes, medios y organizaciones de la sociedad civil,comprometida con el diálogo, la reflexión y el aporte de ideas para mejorar la cobertura y el tratamiento de temas de salud en los medios de comunicación del continente. TV de Calidad: Espacio para promover el diálogo y el debate alrededor de la responsabilidad social de la televisión, de las políticas y marcos regulatorios que la rigen y de las necesidades de audiencias prioritarias como los niños y los adolescentes.
Un ejemplo de inciativa de CI es Children's Radio Bridges: Radijojo. Es una iniciativa con base en Alemania que pretende produccir entretenimiento y ocio educativa para niñ@s de edades comprendidas entre los 3 y los 13 años de los cinco continentes. Su fin último es fomentar la comprensión cultural.
Leyendo sobre CI nos planteamos que estos organismos internacionales pueden ayudar mucho en aquellos lugares del mundo donde más se necesita pero nos queda la duda si no habrá unos intereses económicos o políticos importantes que alfabeticen el mundo pero para llevarlos a sus esferas de poder, no para que se sea realmente libre.
No cabe duda de que en estos días la relación entre los actores políticos y los medios de comunicación es muy estrecha. La única posibilidad de llegar a la opinión pública, y poder contar por tanto con el beneplácito de ésta para la realización de los diferentes proyectos políticos, pasa siempre por acceder a los mass media. Para algunos autores, la política se ha convertido en una especie de supermercado, en el que los votantes eligen un partido político u otro basándose en el anuncio que les parece más atractivo. Ciertamente, es posible apreciar como, tras la desideologización de la vida política, realmente no parecen existir grandes diferencias en la vía política predicada por los grandes partidos políticos, por lo que los debates políticos se centran en cuestiones socio-culturales, en ocasiones periféricas, que parecen defendidas más bien por cuestión de slogan que como parte de verdaderos proyectos políticos. Los medios son los encargados de transmitir la imagen que estos políticos desean dar, presentando las tres o cuatro variaciones de una misma idea como la totalidad del debate social, de lo que interesa.
Precisamente, se crea un círculo vicioso en el que sólo tienen acceso a los medios un número restringido de ideas, que son precisamente las defendidas por quienes ya tienen el acceso a dichos medios garantizado. Cabe preguntarse entonces, si nos acercamos a pasos agigantados al tan temido pensamiento único del que nadie puede sustraerse sin ser tachado de excéntrico o, en el peor de los casos, de peligroso. Imágenes como las retratadas en 1984 de George Orwell, llegan rápidamente a nuestras mentes, pero no deberíamos olvidar tampoco la visión del futuro que ofrecía Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451, en la que una sociedad obligada a ser feliz vive totalmente separada de la realidad, a la que se cree unida por una televisión cuya información no es cuestionada, llegando al límite de que las principales ciudades del país están a punto de ser destruidas mientras sus ciudadanos contemplan plácidamente un show televisivo.
Sin embargo, parece que la universalización de Internet y las TICs ha supuesto una verdadera revolución en el mundo de la Información. No sólo los medios de comunicación tradicionales se han volcado en nuevos formatos digitales sino que, lo que en este caso es aún más relevante, el surgimiento de la web 2.0 ha provocadoel nacimiento de lo que Castells llama fenómenos de autocomunicación de masa. ¿Pueden convertirse éstos en un contrapoder que equilibre el acceso a la información frente a los medios tradicionales? En nuestra opinión no se puede dar una afirmación rotunda por respuesta, ya que muchos otros factores entran en juego, sin embargo la importancia de éstos canales alternativos de información es innegable.
En primer lugar, resulta evidente que gracias a Internet tanto el acceso a la información como la publicación de la misma se han visto facilitados enormemente. El coste de alcanzar millones de hogares con una idea es prácticamente nulo. Sólo basta una ojeada rápida a al maremágnum de páginas webs, blogs y comunidades web que encontramos en la red sobre los más diversos temas para darnos cuenta que se puede encontrar de todo. Esto ha permitido que diversas ideas políticas, fenómenos culturales y corrientes de pensamiento se hayan extendido como la pólvora a nivel global. Cualquier opinión puede encontrar su hueco en Internet, y posiblemente serán muchos los que terminen encontrándose reflejados en ella. En nuestros días el doctor Stockmann de la obra de Ibsen Un enemigo del Pueblo no habría tenido problemas para avisar a sus conciudadanos de la contaminación de las aguas del pueblo: cuando el periódico local le diera la espalda, le habría bastado con publicar lo que sabía en su propio blog.
Sin embargo, la posibilidad de publicar información alternativa y la segura existencia de consumidores de la misma no garantizan la formación de un contrapoder. En primer lugar porque Internet no deja de ser uno de los múltiples medios de comunicación por los que se conforma la opinión pública, siendo la influencia de la televisión o los periódicos aún determinante para el gran público. En segundo lugar, porque el acceso a la información no es el único medio de transformación de las opiniones individuales de los ciudadanos. La experiencia diaria, los prejuicios, los familiares y amigos íntimos y, en definitiva, la sociedad en su conjunto, actúan sobre la persona moldeando e influyendo en su pensamiento. Si tenemos en cuenta que todos estos factores ejercen su influencia unos frente a otros, y a su vez los medios de comunicación sobre todos en su conjunto, es muy posible que la gran mayoría del espectro informacional que salga de lo considerado “normal” se vea obligado a replegarse a las pequeñas islas que sus seguidores fabrican en la red.
Sin embargo, no quiero restar importancia a éstas islas de información alternativa que podemos encontrar en la red. Internet supone el marco ideal para, sin alejarnos de nuestra casa, proceder al intercambio de ideas, de concepciones, de puntos de vista, e incluso de cosmovisiones que han caracterizado siempre al progreso humano. Es cierto que en el proceso dialéctico que se produce muchas ideas se perderán por el camino, muchas de ellas por méritos propios, y que surgirán muchas otras que no llevarán a ningún lado, pero la fuerza de una sociedad libre y flexible radica en la evolución de su pensamiento que permite una plena libertad de expresión. El ejemplo de los numerosos intentos, muchas veces infructuosos, de los regímenes autoritarios de censurar el acceso a la web de las ideas peligrosas se derrumba una y otra vez ante el muro de la naturaleza humana, a la que no se pueden poner barreras para su expresión libre y plena. Como el revolucionario inglés John Davenport vaticinara en 1647 sobre la Libertad quepor primera vez en la Historia luchaba por ser reconocida “La luz que acaba de ser descubierta (...) jamás se apagará por completo, aunque sospecho que durante algún tiempo prevalecerán ideas contrarias.” En nuestras manos está velar porque la luz no se apague nunca.
Para referirnos a algunos de los mayores medios de comunicación del mundo hemos utilizado la lista de la prestigiosa revista Forbes “The global 2000”, que recoge las principales 2000 empresas a nivel global.
El primer puesto entre las empresas de comunicación de la lista está ocupado por Time Warner Inc., compañía norteamericana dedicada a la comunicación, poseedora de varios canales de televisión, grupos editoriales y estudios de cine. Como muestra de su influencia en el mundo de la información basta con señalar que posee el archiconocido canal de noticias CNN, prestigiosas revistas como TIME o Fortune e incluso la editorial DC Comics, en cuyas páginas nacieron Superman y Batman… Todo esto sin olvidar la increíble influencia de las películas producidas por la Warner Bros y la New Line Cinema, que alcanzan todos los rincones del planeta.
En segundo lugar encontramos The Walt Disney Company. No es preciso mencionar la influencia en todos los ámbitos de la cultura que los personajes de la factoría Disney tienen en el mundo, pero el imperio de las comunicaciones de Disney se ve apoyado por varios canales de televisión y radio, centrados en la poderosa ABC (American Broadcasting Company), una de las principales cadenas televisivas de los EEUU, que fue adquirida por Disney en 1996, así como numerosos canales secundarios, como Disney Channel, canal en el que han aparecido fenómenos juveniles como Hannah Montana o High School Musical.
Entre los principales medios de comunicación del mundo no podemos dejar de citar la News Corp de Rupert Murdoch, propietaria de innumerables periódicos (The Sun, The Times, The Wall Street Journal…) revistas, radios, estudios de cine (como la 20th Century Fox) y canales de televisión, entre los que sobresale la FOX Broadcasting Company. La influencia política de la compañía es enorme, considerándose su apoyo claro a la candidatura de G.W.Bush como una de las claves de las victorias electorales de éste último.
La primera empresa no estadounidense de la lista es Vivendi, gigante de la comunicación francesa que, entre otros, es dueña de Canal +, primer canal de pago en Francia, así como del 20% de NBC Universal, en los que se encuadran los estudios Universal y la cadena estadounidense NBC.
Otra de las principales cadenas de televisión estadounidenses es la famosa CBS (Columbia Broadcasting System) que, además de operar mediante sus propios canales de radio y televisión tanto en EEUU como en el extranjero, suministra programas a más de 200 estaciones independientes.
Tampoco es despreciable el poder que medios de comunicación más tradicionales como el libro, así el gigante editorial británico-neerlandés Reed-Elsevier tiene una importante presencia en Europa, Estados Unidos y Latino América, destacando la importancia de algunas de sus ediciones de literatura científica y médica, de los que es la mayor editorial del mundo, así como sus publicaciones legales y de negocios.
El grupo de radiotelevisión más importante en Europa es la alemana RTL, propietaria de varios canales en Alemania, Francia, Bélgica, Reino Unido, Australia, Luxemburgo, España (posee un 18% de Antena 3 televisión), Hungría, Croacia, Serbia y varias productoras estadounidenses.
Una de las editoriales más conocidas del mundo, especialmente por todo aquel que haya sido estudiante universitario, es la editorial americana McGraw-Hill. Además de su amplia gama de medios educativos y obras técnicas y científicas, ofrece servicios financieros y de información.
Otra de las compañías de televisión de mayor envergadura de Europa, con especial relevancia para España, es el grupo Mediaset de Silvio Berlusconi, que posee Canale 5, Italia 1 y Rete 4 en Italia, así como Telecinco en España.
En México encontramos el grupo Televisa, propietarios de La Sextay con presencia en América Latina, Europa, Estados Unidos y parte de África.
Por último, merece ser destacado también el conglomerado de medios de comunicación más grande de España (único que aparece en la lista de Forbes), Grupo PRISA. Presente en más de 22 países de Europa y América, es propietaria de periódicos de la importancia de El País, radios como Cadena Ser y el grupo de televisión Sogecable.
Veamos ahora las principales agencias de información a nivel global. La mayor agencia de noticias del mundo es la Asociated Press, con presencia en más de 250 países en todo el mundo. Transmite más de 1000 informaciones al día, llegándose a decir que su información es distribuida entre más de mil millones de personas.
La británica agencia Reuters, cuyos 2300 empleados envían información desdesus 220 oficinas de todo el mundo, está especializada en información económica y financiera, aunque se ocupa también de información generalista.
La tercera agencia de noticias más importante es la estadounidense United Press International. Fue fundada en 1907 y pronto destacó por sus técnicas pioneras y su nuevo estilo de transmitir la información, manteniendo su presencia en todo el mundo.
La cuarta agencia de noticias más importante del mundo, y primera del mundo en castellano, es la española agencia EFE. Dispone de una red de información con oficinas en más de 120 países. El 40% de la información internacional publicada por agencias internacionales en Iberoamérica procede de la agencia EFE.
La agencia más antigua del mundo es la francesa AFP (Agencia France-Presse), fundada en 1835. Su historia siempre ha estado muy ligada al desarrollo de la situación política del país galo, llegando a ser controlada por los nazis durante la II Guerra Mundial. Tiene un carácter marcadamente multilingüista y 110 oficinas en todo el mundo.
Por último, la Inter Press Service se diferencia de las anteriores en que es una organización sin ánimo de lucro centrada en promover el periodismo independiente. Fue creada para llenar el vacío informativo entre Europa y Latino América provocado por la Revolución Cubana de 1959, pero en la actualidad está presente en los cinco continentes.
es muy frecuente que todo el mundo vaticine el futuro. En un dibujo de Le Monde del 12 de Enero de 2000 aparecían Piolín y Silvestre como metáfora de escritor de noticias en la red y un periodista de prensa escrita, con la diferencia de que Piolín era Internet y se disponía a comer a Silvestre, periodista de prensa escrita.
Auguraba también Martinez Albertos la desaparición de la prensa escrita para 2025. En la era digital todo el mundo puede publicar informaciones en sus blogs o hacer comentarios sobre noticias en otros y todos los periódicos se pueden leer en la red.
Asi pues,nos podemos hacer frecuentemente la pregunta: ¿Cuál es la diferencia fundamental y relevante entre cualquiera que escribe noticias en la red y un periodista de prensa convencional? Según Habermas (1996) y Apel y Rorty (1983) lo único que identifica a alguien como periodista en la red es el compromiso ético solidario y progresista con la realidad y con la voluntad de obtener la descripción más fiel posible de la verdad por la vía del más amplio consenso de percepciones. La ética integral de la comunicación es el rasgo que debe definir al nuevo periodismo en una sociedad cada vez más potencialmente abierta a la difusión y recepción de mensajes.
Echando un vistazo a la historia para ver que ha sucedido cuando ha habido cambios tan importantes encontramos las reflexiones de Tobias Peucer (1996)que valoró la aparición de los diarios en el siglo XVII como una nueva actividad ética en que no tendría cabida la fabulación como en la tradición oral y las de Bertolt Brecht (1970) en los años 20 del siglo XX,que valoró la expansión social de la radio como un instrumento para la democratización profunda de las comunicaciones, al permitir que cualquier ciudadano pueda comunicarse con otro sin ningún tipo de barreras físicas, políticas o económicas. En ambos casos, no se cumplieron plenamente las previsiones de esos tratadistas, porque faltó tener en cuenta el rasgo que debe tener toda comunicación: la ética integral.
Cree el profesor Casasús que hay que tener en cuenta las tres dimensiones de la ética del periodismo digital; La ética del acceso a la red que obliga a desarrollar actitudes positivas de respeto y de fomento a las iniciativas comunicativas de los individuos y de las minorías e impone evitar ls tentacines intervencionistas de la clase periodistica. La ética de la recepción digital, la que afecta a los ciudadanos en general, se basa en obtener el máximo provecho cultural e informativo, individual y social, de las prestaciones interactivas del sistema. La ética de la función periodística que está integrada por los principios tradicionales de la profesión y por los derivados de las obligaciones que nos imponen hoy la ética del acceso a la red y la ética de la recepción. Estos se resumirían muy brevemente en estas acciones: Selección, asesoramiento,veracidad, finalidad positiva y calidad literaria de las informaciones.
Todas estas acciones sólo pueden caber en la autorregulación o control voluntario de los medios informativos. La autorregulación tiene que ir en dos direcciones: la de dotar a la profesión de códigos deontológicos y de figuras como 'ombudsman' (defensor del lector)y la de reforzar en estos mecanismos e instituciones un talante solidario y social. La figura 'ombudsman' procede de la Constitución Sueca (defensor del pueblo) que la estableció en 1809 para dar respuesta inmediata a los ciudadanos ante abusos de difícil solución por vía burocrática o judicial. El defensor del lector (en inglés, press ombudsman) es un cargo que existe en algunos medios de comunicación. Se encarga de atender las quejas y sugerencias del público y ayuda a que en la elaboración de los textos periodísticos se observen las normas profesionales y éticas del medio.
Teniendo en cuenta que estamos hablando de periodismo electrónico echamos en falta en el artículo del profesor Casasús que no hable de una nueva figura que vaya más allá del defensor del lector y buscando en la red hemos visto que en Cataluña ya están en ello: están apostando y definiendo la figura del defensor del lector multimedia. La Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) apuesta por una nueva figura en su organigrama: el Defensor de l’Audiència. Se trata de un perfil multimedia, ya que se encargará de atender las necesidades de los usuarios tanto en Televisió de Catalunya, el Grup d’Emissores de Catalunya Ràdio y las webs y portales de Internet.
Estamos de acuerdo con Jeremy Rfkin en que las instituciones y mecanismos de autorregulación del periodismo no escapan a la creciente mercantilización de la cultura y de las relaciones sociales, por lo menos en los Estados Unidos. Contrarrestar esta tendencia es un reto añadido al periodismo europeo en el propósito de evitar que se frustren las previsiones, como se frustraron en parte las de Tobias Peucer y las de Bertolt Brecht.